Más que una mala pregunta

Más que una mala pregunta

Por Ignacio Paz Palma.

 

¿Y cómo va a celebrar la Navidad? esa simple e inocente pregunta fue causante de una de los mayores desaciertos periodísticos del 2022. Claro, el contexto fue que la reconocida periodista, Mónica Pérez, se la hizo a un habitante de Viña del Mar que hacía solo horas había perdido todo en un feroz incendio que duró varios días en esa ciudad.

 

El repudio ciudadano no se hizo esperar y, como ya es costumbre, las redes sociales sirvieron para que la gente pida su cabeza mientras crucificaban a la profesional bajo una serie de conceptos de moralidad y ética profesional. Pero más allá de la legítima molestia del televidente es necesario profundizar cuáles son las enseñanzas básicas en el ejercicio periodístico que en esta oportunidad brillaron por su ausencia, olvido o desconocimiento de la señora Pérez.

El concepto empatía, entendido desde lo más puro y simple como “ponerse en el lugar del otro”, resulta ser en extremo relevante tanto en la etapa formativa como práctica del periodismo. Cuando uno conversa con colegas, académicos y estudiantes sobre esto, siempre existe consenso acerca del máximo grado de importancia superlativo en el ideario de la profesión.

Hace un tiempo me tocó participar en una mesa con otros periodistas que ejercen la docencia y en el fondo la conversación involucraba de manera constante el concepto de la empatía dentro del desarrollo ético de las acciones comunicacionales, como por ejemplo que “la perspectiva de la ética bajada a valores como la inclusión cada vez cobra mayor fuerza” y que el periodista debe volcar sus esfuerzos a “tratar con respeto la interpretación de los fenómenos sociales, que cada vez son más complejos”.

 

…si desde el periodismo no respetamos al ser humano, especialmente en momentos de tragedia, nacen interrogantes carentes de empatía y vínculo emocional como querer saber de qué manera esa persona que lo perdió todo celebrará la navidad.

 

Un incendio, por ejemplo, termina por ser un fenómeno social y no solo un hecho de la naturaleza o una catástrofe de origen humana. En esas ocasiones, de manera invariable, se ven afectadas las comunidades vulnerables, los que sufren cada día para tener el pan sobre la mesa. Tener esa claridad nos lleva a revisar nuestra historia y tratar de comprender, una vez más, las necesidades de las trasformaciones y demandas actuales.

Los y las periodistas debemos poner los paños fríos en un análisis lo más veraz posible, pero manteniendo siempre respeto por las personas que se involucran en la noticia. Eso es básico para tener credibilidad y sobre todo para lograr que la comunidad nos empodere para ejercer una función educadora e interpretativa de lo que pasa.

Uno de los caminos para lograrlo es a través de una formación que acerque a los estudiantes a realidades sociales reales y no solo teóricas encerrados en una sala de clases, la que de manera natural hará emerger el sentido de la empatía al momento del ejercicio intelectual, teórico y práctico del periodismo desde el actuar ético.

En esa conversación, los y las estudiantes que participaron en ese espacio también concluyeron que para ser periodista era necesario ser empático. Esa aseveración, en varios de los casos, la relacionaron con fundamentos valóricos internalizados desde los hogares y posteriormente potenciados en sus respectivas universidades. Incluso algunos, de forma taxativa, expresaron que “un periodista que no tiene empatía no sirve”.

En estos casos me gusta recordar al polaco Ryszard Kapuściński, referente del periodismo del siglo XX, cuando dijo que “para ejercer el periodismo, ante todo, hay que ser buenos seres humanos. Las malas personas no pueden ser buenos periodistas”. Premisa básica para la profesión que nos recuerda la responsabilidad con la que debemos responder ante la sociedad, porque si desde el periodismo no respetamos al ser humano, especialmente en momentos de tragedia, nacen interrogantes carentes de empatía y vínculo emocional como querer saber de qué manera esa persona que lo perdió todo celebrará la navidad.

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