Fútbol y Resistencia: Jugar en libertad, vivir en rebeldía

Fútbol y Resistencia:  Jugar en libertad, vivir en rebeldía

En las periferias del Gran Santiago, específicamente en la población Santa Adriana, en Lo Espejo, se divisa una pequeña gran tropa de niños vestidos de blanco y negro, todos hinchas de Colo Colo, todos de entre 6 y 8 años, todos reunidos a las 11.30 de la mañana listos, junto a sus profesores, para jugar a la pelota.

 

 Por Joaquín Pérez Salvo.

 

 

 

 

 

 

Se trata de la Escuela de Fútbol Filial de Ñuñoa, una escuelita no oficial del Colo llevada a cabo por padres, madres e hijos, todos hinchas, todos amantes del fútbol. Ellos serán parte de la Jornada político futbolera en conmemoración de los 3 años de la revuelta del 18 de octubre, organizada por el colectivo Fútbol y Resistencias, en una cancha techada de cemento ubicada en la junta de vecinos del barrio.

Mientras se espera la llegada del equipo rival para que inicie el partido de los pequeños, se afinan los últimos detalles del campeonato de futsal de la tarde, donde jugarán adolescentes y adultos. Se extienden los lienzos de las organizaciones con sus consignas futbo-políticas y se preparan las lentejas con arroz en la olla común.

Desde la lejanía se aprecian consignas plasmadas en los lienzos que son parte de la puesta en escena del evento, como:

 

HOY JUEGUEN EN LIBERTAD, MAÑANA VIVAN EN REBELDÍA.

NO BASTA CON ALENTAR, A B$N HAY QUE SACAR.

LIBERTAD A LOS PRESOS POR LUCHAR.

NI GUERRA ENTRE HINCHAS, NI PAZ ENTRE CLASES.

Ni el fuerte calor, ni la distancia es impedimento para que niños, adolescentes y adultos se reunan un sábado en la mañana a realizar lo que más les apasiona, jugar a la pelota. Tomás Elgueta, miembro del colectivo Fútbol y Resistencias, cree firmemente en de poder cambiar la lógica y cuestionar el fútbol, poder disputar contra la hegemónica idea cultural que existe sobre fútbol. Él y sus compañeros comprenden la necesidad de: “Resignificar el fútbol para los niños”.

Finalmente, se divisa a lo lejos un grupo de no más de 10 niños y niñas, tal vez un poco más grandes que los jóvenes colocolinos de la filial, pero eso parece no importar, lo relevante es que se avecina el gran pequeño partido.

De amarillo y azul, los enérgicos niños y niñas de la escuelita popular La Bicicleta, de la población La Victoria, hacen su ingreso a las gradas. Parece no haber mucho orden con estos jóvenes futbolistas, debe ser por los nervios y ansias porque están por entrar a la cancha, saben que no se juegan la vida, ni su carrera profesional de futbolistas, aun así, aquí se define todo, para ellos esto es la final de la Copa Libertadores y nada más.

 

“lo importante es que los niños tengan un espacio, hay que incluir a la niñez. Si somos capaces de organizar a los sectores futboleros en Chile, sería un manso avance”, reflexiona Tomás Elgueta.

 

Ha llegado el momento, todos a jugar…

“El fútbol es un juego, no una competencia, hay que hacer sentir que el fútbol, para los niños, sea algo bacán”, afirma Tomás, él es educador diferencial, como muchos de los miembros de Fútbol y Resistencias tienen una muy estrecha vinculación con la educación popular.

Todos se organizaban en distintos espacios y a mediados del año 2017 confluyen compañeros y compañeras que cumplían (y siguen cumpliendo) un rol como profesores que pensaban en el fútbol de una manera distinta, desde esa necesidad de poder resignificarlo, así nace Fútbol y Resistencias. Su objetivo siempre fue cuestionar la manera en que se vivía el fútbol aquí en Chile, el fútbol neoliberal.

A partir de ahí se levantaron escuelas de formación y autoformación, Elgueta comenta que esto fue muy a pulso y que nadie sabía muy bien cómo hacerlo, pero que nació la idea de levantar estas escuelas, nació una necesidad. En estos talleres se tocaban temas como el fútbol de mercado, el género y el racismo, todo con una mirada Latinoamericanista.

¡Gooooool! se escuchan gritos y celebraciones en las gradas, abrazos y saltos en la cancha. El pequeño cacique anota el primer punto del partido, tomando la delantera en esta final. Ambos equipos celebran, los jóvenes representantes de La Victoria sonríen y siguen corriendo, es eso, no hay mucho más, solo están jugando a la pelota. Aquí no hay rivalidad, no importa ganar o perder.

Finalmente, el marcador terminó 2 a 0, los niños proceden a darse la mano, fue un buen partido, fue un buen juego. La filial debe partir, mientras tanto la selección no oficial de La Victoria, queda con ganas de más, e inicia un nuevo juego, esta vez una guerra de agua. Lo dejan todo en la cancha. Al fin y al cabo “lo importante es que los niños tengan un espacio, hay que incluir a la niñez. Si somos capaces de organizar a los sectores futboleros en Chile, sería un manso avance”, reflexiona Tomás Elgueta.

Las hinchadas, la formación popular y la niñez, son la santísima trinidad que sostienen a este colectivo que busca reivindicar el fútbol.

Tomás explica que el fútbol siempre ha tenido un rol de poder, serle servil al sistema, al capitalismo y al patriarcado, sobre todo, como a los sistemas de dominación, es por esto que el fútbol siempre ha estado en el ojo del huracán.

“Nosotros tenemos toda una mirada respecto a las barras, de la necesidad de poder disputar esa idea de la violencia, la violencia necesaria, nuestro lienzo marca un poco esa posición: “Ni guerra entre hinchas, ni paz entre clases”, no nos interesa pelearnos con una hinchada.

Elgueta asegura que dentro del colectivo hay compañeros de la Universidad de Chile, Colo-Colo y Universidad Católica, también hinchas de Santiago Wanderers de Valparaíso. “Entonces también entendemos que hoy en día el tema de la rivalidad entre hinchas sigue existiendo, sobre todo con una raíz tremendamente territorial y que es re compleja poder disputarla”, explica.

Mientras la olla común prepara las lentejas y ensalada, se desarrolla un taller de autodefensa antifascista liderado por skins, al cabo de unos minutos llega un camión lleno de secundarios y universitarios en la parte trasera, se bajan, entran a la cancha, vienen al campeonato de futsal.

Los 8 equipos están listos, pero primero hay que almorzar, en la cancha se instala una mesa para servir lentejas con arroz y ensalada de lechuga, la comida parece no alcanzar para tanta gente, aun así se hace cundir, nadie queda afuera, ni siquiera los perros callejeros que estaban en el lugar.

 

Elgueta explica que estas escuelas nacieron desde una necesidad, “en estos talleres se tocaban temas como el fútbol de mercado, el género y el racismo, todo con una mirada Latinoamericanista”. 

 

Ahora sí, a jugar. Al ritmo del ska comienzan el campeonato, que se desarrollará durante toda la jornada. Fútbol y Resistencias, CEP, Bolchecikes, JMP, Tu amor, Tomás a la kalle, LACAR y Estrella Roja son, en esta ocasión, los clubes que se disputarán la copa.

Tomás es enfático al momento de explicar el rol del fútbol, esta vez cita a  Eduardo Galeano “El fútbol es el opio del pueblo”, lo que explica de la siguiente forma: “su rol es el de callar las demandas, la clase dominante utiliza el fútbol a favor de ellos y es por esto que hay que disputar el sentido común”.

Comenta sobre la necesidad de ir más allá, de “ser reactivos ante el contexto, no solo gestionar convocatorias conmemorativas, hay que levantar las demandas del 18 de octubre, de la revuelta, hay que seguir articulándonos y agitar, no hacer algo por hacer, hay que buscar en que plasmar la lucha futbolera”.

Corrían los partidos en las pequeñas canchas de cemento, uno tras otro, con pequeñas pausas donde rápidamente se calculaban los puntos y clasificaciones, estos eran comentados por el mismísimo Sapito Livingstone reencarnado en uno de los organizadores del colectivo. Cada cierto tiempo estallan, un par de cuadras más allá, los fuegos artificiales que encendían el cielo, no eran propios del evento, sino que del barrio anunciando la llegada de la mercancía. Aun así, si se descontextualizaban, le daban una emoción única a los partidos. La contradicción instantánea.

 

Las barras bravas

Fútbol y Resistencias funciona como una organización político-social en esta , como un colectivo itinerante y en esta ocasión la jornada político futbolera era en conmemoración de los tres años de la revuelta. Tomás reflexiona: “Quedamos en la misma y en algún momento ese lienzo que se puso en dignidad “Pasamos mucho tiempo peleando entre nosotros” y la imagen de mucha hinchada, en verdad fue como un voladero de luces también, teniendo en cuenta que en verdad lo que pasaba ahí era que los hinchas más iluminados, con más conciencia de clase tenían esa mirada y visión, pero que en verdad eso no era transversal a la hinchada y las hinchadas son tan transversales como es la sociedad hoy en día”.

Elgueta es un convencido que falta mucho para que la violencia entre barristas termine, pero que es posible haciendo un trabajo a largo plazo: “porque las hinchadas se componen de piños y la mayoría de estos tienen una lógica de disputa social, territorial, política entre la misma hinchada”.

Se queda un momento escuchando el rap en vivo que suena, mientras el campeonato llega a su fin y agrega: “si somos capaces de organizar a los sectores futboleros en Chile, sería un manso avance…”

Todos reciben un diploma, todos ganan y nadie pierde, aquí no hay rivalidad, no importa ganar o perder, solo importa jugar.

 

 

 

 

Edición: Ignacio Paz Palma.

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