Más allá de si José Kast sabe o no lo que es una metáfora, vamos al problema de fondo: El presidente de la república les mintió a sus electores. Así, claro y directo.
Y eso es grave, de gravedad absoluta.
Por Ignacio Paz Palma. Periodista
Muchos de los que votaron por Kast lo hicieron porque creyeron en sus promesas, que desde un inicio de la campaña tenían poco asidero y casi nada de argumento. Muchos entendíamos que era imposible expulsar a 300 mil inmigrantes irregulares, menos invitarlos a salir o que se irían voluntariamente. Inventar soluciones parches fue la manera de engatusar al votante desinformado.
Y resultó.
Pero ahora, lo de José Kast es impresentable ¿Y sabe por qué? Porque acá nadie entendió mal el mensaje. Todos fuimos testigos de cómo lo manifestó clara y tajantemente tiempo atrás. Pero ya está.
El escenario finalmente es el que muchos suponíamos: miente, miente que algo queda, como hace muchos años atrás dijo el ex Pdte Piñera. Frase que se le atribuye a Joseph Goebbels, el jefe de propaganda nazi.
Y esta vez la ultra derecha no está usando las armas de fuego, usa las armas del lenguaje para confundir y desviar la atención. No es casualidad que el alboroto de la metáfora sea justo cuando se discute la mega reforma en el congreso?
Entremos entonces en otro terreno: lo poderoso que puede ser el lenguaje. En este caso, hizo realidad algo que no lo era, que no lo es, ni lo será. Las mentiras usadas en contexto de poder político han traído consecuencias nefastas para países, regiones y buena parte de la humanidad. Sobre todo, en aquellos pueblos susceptibles a la retórica bien construida, que entrega respuestas cómodas a demandas difíciles.
Y esta vez la ultra derecha no está usando las armas de fuego, usa las armas del lenguaje para confundir y desviar la atención. No es casualidad que el alboroto de la metáfora sea justo cuando se discute la mega reforma en el congreso.
Nada es casual y en esta estrategia política finalmente la población termina con pocas certezas y muchas dudas. Y ahí nuevamente radica el problema porque como ciudadanos votantes perdemos el norte y nos volvemos a preguntar ¿Hacia dónde se dirige el país? ¿Cuál es la sociedad que vamos a construir de acá en adelante?
Ahora bien, hay otros elementos que son preocupantes en Kast además de la simpleza de su contenido. Me refiero al efecto que este puede tener, ya que, así como muchos escucharon bien la promesa de los migrantes y lo creyeron, también hay otros tantos que se creen lo del sándwich, la metáfora o el libro de adorno en una biblioteca y terminan repitiendo que la ciencia no sirve o que la investigación es una pérdida de recursos.
En definitiva, mejor no financiemos el conocimiento ni la ayuda social.
Y acá voy a ser directo: el presidente José Kast siembra ignorancia en la población y si como sociedad no somos capaces de recuperar la capacidad de cuestionar y exigirle que esté a la altura de su cargo entonces la metáfora, el sándwich y el libro bonito, efectivamente, se convertirán en una realidad.

