Carlos Soto, director del Programa Familias de Acogida: “Hoy no se vulneran los derechos humanos de Niños, Niñas y Adolescentes”

Carlos Soto, director del Programa Familias de Acogida:  “Hoy no se vulneran los derechos humanos de Niños, Niñas y Adolescentes”

El Servicio Nacional de Protección Especializada a la Niñez y Adolescencia, establece que entre junio de 2022 y marzo 2023 se atendieron 191.816 Niños, Niños, Niñas y Adolescentes (NNA) en distintos programas que se desarrollan en la institución, todos ellos son tutelados debido a que sus derechos han sido vulnerados en sus lugares de origen.

 

Por Ignacio Paz Palma
Periodista. Docente UCEN.

 

 

En ese contexto es que desde el Estado se impulsa una nueva institucionalidad a partir de un diagnóstico realizado por distintas áreas conscientes de esta deuda con la infancia. Esta figura busca abordar los temas de vulneraciones de derechos actualizando la ley y fortaleciendo a las  instituciones, entre otras acciones.

La situación de los NNA vulnerados en Chile tiene una larga data de desencuentros entre las intensiones y los resultados.  Las transgresiones repiten una y otra vez la historia. Carlos Soto Ibarra, director del programa Familias de Acogida (FAE) de Mejor Niñez, reconoce que el proceso de instalación no será fácil, sin embargo, el primer impacto concreto es el tránsito de las residencias masivas hacia aquellas denominadas familiares. Para él existe una complejidad múltiple para llevarla a cabo y recuerda que en 2018 Naciones Unidas fue lapidaria en su informe, “señala a grandes rasgos que en Chile se vulneran los derechos de NNA que están bajo su tutela”, sin embargo, asegura  que hoy la situación es muy diferente.

 

¿Qué impacto ha tenido la nueva institucionalidad de la niñez?

 

“Yo diría que como en términos de resultados de impacto todavía está por verse, cómo a nivel global, a nivel sistémico, a nivel histórico incluso. Hay que recordar que Chile viene de una crisis importante en la década pasada, asociado con el resguardo que el Estado hace de los NNA que están bajo su tutela y ahí con el Comité de Derechos del Niño, que es el organismo mandatado por la ONU para hacer una supervigilancia de la aplicabilidad de la Convención en los distintos países, nos saca tarjeta roja el año 2018 por un informe que fue lapidario y que señala a grandes rasgos que en Chile se vulneran los derechos de NNA que están bajo su tutela”.

Sobre la base de lo anterior, Soto considera que el impacto inmediato es transitar desde las residencias masivas que alojaban a más de 70 menores de edad con diferentes carencias y situaciones judiciales  a un modelo de residencia familiar, “donde podemos decir que hoy no se vulneran los derechos humanos de NNA”, asegura.

 

¿Cuáles son las principales dificultades que usted identifica en la instalación de la nueva institucionalidad?

 

Si bien hay situaciones de vulneración, por cierto la instalación ha sido problemática, no cabe duda, estamos hablando de una complejidad múltiple, pero podríamos decir hoy en día que no se vulneran los derechos de NNA. Ese es el primer hito, el modelo de residencia familiar cuenta con estándares no solo de habitabilidad, porque esto no es solamente pan, techo y abrigo, sino que implica la satisfacción de necesidades y una restauración de derechos en una serie de ámbitos y yo diría que en ese segundo aspecto vamos transitando positivamente. Ahora sí, lo que me llama la atención es que se requiere un compromiso país más profuso para alcanzar lo que se pretende en términos ideales.

 

¿La sociedad está interesada en la protección de la infancia y adolescentes?

 

Yo diría que sí, pero también hay harto desconocimiento. Mi sensación es que nosotros como país estamos, generalmente cuando aparece una situación grave de vulneración de derechos a través de los medios de prensa o medios masivos, nuestra primera reacción es de estupor y de espanto, de horror, de indignación ¿o no? Y la gente queda muy conmovida con eso, pero claro, siento que hay poca protección o pocos canales para poder canalizar ese horror, ese espanto, ese estupor en conductas concretas de interés. Entonces yo diría que ahí hay una brecha. Quizá como se puede entender en otros países donde quizá hay una cultura con infancias un poquito más profusa, yo diría que acá todavía nos falta.

 

¿Cuánto pesa la educación y los canales de difusión para el éxito de esta instalación?

 

“Yo creo que tiene que ver con una visión muy adultocéntrica de ver los temas de niñez, yo creo que hay temas históricos, hay temas generacionales, temas culturales y precisamente eso se ataca con difusión, con mucho trabajo en prensa, creo yo, pero también con mucha educación respecto a esos temas y, por sobre todo, política pública enfocada a eso”.

El director del programa FAE hace un símil con los temas de género y recuerda cómo en el primer gobierno de la presidenta Bachelet se introdujo ese tema al punto de considerarlo en las metas  anuales. “Uno los tenía que incluir en las intervenciones o en los distintos programas de intervención, uno decía ¿Cómo nos obligan a hacer esto?”, comenta Soto que a la vez recuerda que había cuestionamientos en los funcionarios.  “Pero no cabe duda que llegó un impacto, hoy en día los temas de género están súper posicionados y te habla de cuán importante también es la institucionalidad pública para llevar la bandera la vanguardia de temas que se asocian a un cambio cultural, permea la cultura, la familia y finalmente se establece un diálogo transgeneracional”, reflexiona.

 

En junio de este año, la directora, Gabriela Muñoz, en el diario La Tercera manifiesta que “aún falta mucho para que el Estado entregue protección a los NNA”, sin embargo, dice “ya se están implementando cambios profundos”, ¿cuáles son esos cambios? Y desde el programa que usted lidera ¿de qué manera aportan a esos objetivos?

 

Mmm interesante tu pregunta, hay un cambio en la oferta programática de programas de Mejor Niñez, que se puede entender como algo diferente a lo mencionado. Cambios en programas que, por ejemplo, en este periodo se ha lanzado el Diagnóstico Clínico Especializado, que son programas que se trabajan en conjunto con la sociedad civil, con fundaciones y el servicio entrega una subvención, financia para que el privado o este tipo de fundaciones sin fines de lucro ejecuten.

También diría que hay un fuerte énfasis en poder estandarizar procesos, tanto a nivel de la evaluación, de la pesquisa y de la intervención también, yo veo que ese es el esfuerzo que está haciendo el servicio. No se trata de que se homologue todo, pero sí tener un estándar.

 

 

… el potenciamiento de las familias externas, es lo que nosotros estamos haciendo, tratar de instalar una cultura de acogimiento, que es como un poco la línea que conversábamos al principio, ¿cómo podemos sensibilizar con temas de niñez y de infancia? 

 

 

¿Y desde Mejor Niñez?

 

De nuestro programa, diría yo, que estamos influyendo o hemos tratado de generar incidencias, precisamente a partir de darle mayor relevancia a un ámbito que está subdesarrollado en nuestro país, que es el acogimiento familiar externo. Hoy día, la mayoría de los niños y niñas que están en una situación de vulneración están o en residencias familiares o en residencias o están en familias de acogida externas, que son, puede decirse, la primera respuesta para niños y niñas que lamentablemente tienen que ser separados de sus familiares de origen. Pero el potenciamiento de las familias externas, es lo que nosotros estamos haciendo, tratar de instalar una cultura de acogimiento, que es como un poco la línea que conversábamos al principio, ¿cómo podemos sensibilizar con temas de niñez y de infancia? ¿Cómo las familias o personas interesadas pueden tomar la acción de cuestiones que les pueden molestar o les pueden generar algún tipo de sensibilidad?

 

 ¿Y cómo avanza el programa de acogida?

 

Va bien dentro de lo que es la complejidad que significa el reclutamiento de familias para acogimiento, porque yo diría que un segmento de la población siempre responde positivamente el llamado, pero en términos porcentuales es poco, ahora cuando hay una campaña o hay un reportaje en un medio de comunicación masivo, uno ve inmediatamente que despega. Ahora cuando yo te digo bien,  bueno estamos a portas  de certificar  veinti tantas familias más en el mes de diciembre y yo diría que se mantiene a un ritmo constante que va por sobre la media de reclutamiento que hay en otro tipo de programas, pero igual es poco.

 

¿Cuánto sería el ideal?

 

El ideal sería que hubieran más familias que niños y niñas en el sistema de cuidado alternativo, entonces estamos hablando de 4.500 y fracción de niños y niñas que están hoy por hoy en residencias, podríamos pensar que el doble de familias sería ideal.

Soto es claro al definir que deberían haber familias que están en proceso de acogida y familias que están en un banco. “Esto no solamente hay que medirlo en términos cuantitativos porque no necesariamente el hecho de tener más familias va a implicar que todos los niños van a tener un acogimiento”, explica. El profesional establece que existen distintas variantes que hacen más posible el acogimiento en unos casos que en otros.

 

Puede depender de las características del niño, de las familias compatibles ¿Se refiere usted a eso?

                             

Por ejemplo, características de las familias condiciones de las familias cada complejidad que pueda tener un niño o niña, porque claro nosotros desearíamos que todos los NNA que están en el sistema fueran acogidos por un grupo familiar, pero también hay situaciones en las cuales el nivel de complejidad es tal que lo más probable que si uno intenta un acogimiento va a llevar demasiadas complejidades para que ese niño permanezca, entonces la idea es cuidar a  las familias también, cuidar a los niños de situaciones que pudieran ser un poquito más graves, estamos hablando en un porcentaje menor.

 

Cuando hablamos de familias estas son de distintas características, como  homoparentales, solteras o compuestas por abuelos ¿apunta también a una sociedad más moderna, más tolerante?

 

Totalmente, las ciencias que estudian el tema de cuidado, de parentalidad, han establecido ya por años que el tipo de competencia o habilidad para el cuidado no depende del tipo de familia o una condición subjetiva o particular. Por ejemplo la homosexualidad, antes había gente que decía no estar de acuerdo con eso ¿por qué esto tiene que ver con si uno está de acuerdo o no está de acuerdo según la escala valórica?,  o sea  aquí lo que se tiene que ponderar es otra cosa y la evidencia te dice que no hay correlación entre un tipo de familia determinado y un grado de mejor cuidado que pueda tener un NNA, entonces desde ahí yo diría que nos paramos.

Carlos Soto guarda silencio por un momento buscando las palabras adecuadas para una última reflexión, “también tiene que ver con un tema de derechos civiles de la población adulta, de grupos minoritarios que han estado postergados, pero también esto es en base a una evidencia y eso es lo que te dice la ciencia del cuidado. Un resultado satisfactorio no depende de que una persona sea homosexual  o no, depende de estabilidad psicológica, redes, nutrición, sanidad en la forma de vivir su vida, que además de los cuidados básicos también exista inserción en una comunidad y en esa diversidad.

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