Sueños truncados (El año del deporte viral, parte 2)

Sueños truncados (El año del deporte viral, parte 2)

El 31 de diciembre de 2019 fue un fin de año diferente para Beatriz Novoa. En lugar de disfrutar la cena y la fiesta que antecede al primero de enero, esta joven de 19 años estaba sentada en un avión rumbo a España. No podría celebrar con su familia ese día, porque tuvo que viajar prontamente de un continente a otro, pero sabía que el término “feliz año nuevo” venía como anillo al dedo para la experiencia que viviría en Europa: Novoa, seleccionada nacional de vóleibol, iba a Cataluña para sumarse al Barcelona, club que le confirmó, solo horas antes, que se integraría al equipo como su nueva jugadora.

Beatriz Novoa jugando por Barcelona, 2020

Este fichaje, en una institución reconocida de manera global, significaba la primera experiencia europea para esta voleibolista, que pese a su juventud logró hacerse un lugar entre las titulares y destacar en varios encuentros del torneo español. Sin embargo, su experiencia en el cuadro blaugrana fue breve. El 14 de marzo, la Federación Española de Vóleibol confirmó la suspensión de todos los campeonatos tanto masculinos como femeninos de la disciplina para 2020 a causa de la crisis del coronavirus.

Beatriz, que había firmado contrato por una temporada, vio cómo terminaba su paso por el Barcelona pese a su buen rendimiento, teniendo que regresar a Chile lo antes posible para realizar la cuarentena en su hogar y no quedar atrapada en España, como sí sucedió con otros deportistas, incluyendo algunas de sus compañeras de selección, que terminaron encerradas en el extranjero.

“Venía jugando en la liga y (la pandemia) llegó de forma horrible”, destacó la punta receptora de 1.76 metros de estatura, quien con un tono reflexivo prosiguió su relato: “estábamos entrenando para jugar el fin de semana y de un día para el otro empezaron a llegar casos a Barcelona, porque antes todo se concentraba en Madrid y empezaron a llegar casos así y fue…”. Beatriz hace una pausa buscando una explicación que no llega. “Obviamente nosotras no entendíamos”, admitió.

Ante el fuerte golpe que el coronavirus daba en Europa, el Barcelona les avisó a sus deportistas que se suspendían las actividades en todas sus ramas deportivas. “El club me avisó que me sacó pasajes lo antes posible y a los tres días me vine a Chile. Fue duro”, relató Novoa, mientras la llamada telefónica se extiende en un momento de silencio.

Un caso similar fue el que vivió Manuela Urroz, seleccionada chilena de hockey césped que destacó a un alto nivel el 2019. Junto a Las Diablas, como se apoda al combinado nacional, alcanzó las semifinales en los Juegos Panamericanos, lo que significó la puerta de entrada al equipo ideal de todo el continente, y a través de su fichaje en el HC Oranje Rood llegó a Holanda, la liga más importante del planeta en su disciplina.

Pese a la exigencia del torneo, la atacante nacional logró convertirse en una titular recurrente, marcando goles y compitiendo ante las mejores jugadoras del mundo. Pero en marzo, poco después de regresar a Europa tras disputar una serie de amistosos en Chile contra la selección japonesa, se dio el aviso de que el campeonato holandés se suspendía antes que pudiera terminar su primera campaña con el Oranje Rood.

Manuela Urroz jugando por Chile

Finalmente, con el correr de los meses Urroz conseguiría un nuevo equipo en Bélgica, pero los problemas con los trámites para viajar dentro del contexto de la crisis sanitaria llevarían a que la delantera no pudiera salir de Chile hasta la conclusión de este reportaje.“La liga se canceló, por lo tanto se terminó el sueño de una temporada completa, porque fue un cambio gigantesco y eso dio para que hubieran actitudes del club hacia los jugadores que fueron un poco ingratas, medias mal manejadas”. Explica Urroz, quien no entra en detalles respecto a lo ocurrido en el club pero que en ese punto de la conversación ya indica que no tiene deseos de volver.

Mariana Lagos, también seleccionada de hockey césped, vivió una realidad un tanto diferente. La Diabla había destacado durante el 2018 en Australia, donde dejó buenas sensaciones antes de retornar al país al año siguiente, pensando en que tendría que afrontar un importante número de torneos con el combinado nacional, por lo que prefirió prepararse directamente en Chile con el resto de sus compañeras.

Sus planes eran volver a buscar una oportunidad en el extranjero luego de los test matches que la selección enfrentó ante Japón en febrero del 2020. Sin embargo, semanas después del cierre de este ciclo preparatorio llegó el comienzo de las cuarentenas en el país, lo que la llevó a pasar cinco meses encerrada sin jugar.

“Siempre después de estar en Australia me quedó esa hambre de ir por más. Pero era complicado porque el coronavirus ya estaba pegando fuerte aquí en Europa”, relata Lagos, que luego de una pausa a través de la cual intenta rememorar esos momentos de incertidumbre, agrega que al inicio se desanimó hasta que el escenario cambió repentinamente: “Después me cayó del cielo que (desde) este equipo en que estoy ahora, me escribieron un mail y ahí empezamos a negociar”, explica la jugadora desde Berlín, Alemania, donde está viviendo sus primeros meses con el Damen Zehlendorfer Wespen, el club que la fichó en medio de la pandemia global.

La seleccionada consiguió llegar a un cuadro europeo como deseaba, sin embargo, las cosas no fueron sencillas para ella, pues si bien Las Diablas tenían planes de entrenamientos en casa todos los días y trabajos de pretemporada vía Zoom, no era lo mismo que estar en la cancha.

Mariana Lagos (azul) jugando por el Damen Zehlendorfer Wespen de Alemania, 2020

Por lo mismo, Lagos señala que pese a toda la preparación física realizada, faltaba el aspecto técnico que solo se puede desarrollar en el campo. Ante esto, la jugadora nacional explica que “Yo llegué (a Alemania) y fue un shock como decir ‘chuta, yo tengo que venir acá a competir cuando en verdad no estoy parada en una cancha de hockey hace cinco meses’”. La seleccionada nacional agregó en un tono optimista que su adaptación al equipo ha sido rápida a pesar que el torneo ya está en desarrollo.

Sin embargo, la positividad en las palabras de la chilena se fue diluyendo poco a poco al ser consultada sobre la situación en Alemania, donde estaba surgiendo un nuevo rebrote del virus.   “Oh… ni te imaginas. Estoy aquí como…. lo que pasa es que”, Lagos continuó buscando las palabras durante algunos segundos antes de suspirar y seguir adelante con su relato.

“Más que un ‘ya ¿de nuevo?’, es que acá estoy sola, no es lo mismo que estar allá con tu red de apoyo en cuarentena. Me da mucho más miedo quedarme acá varada, porque quedarme en Chile es como pucha, se perdió una oportunidad, pero quedarme acá en Alemania es como ¡Necesito volver a mi casa!”, recalca con una risa nerviosa.

Mariana Lagos también entendía perfectamente que quedarse en Berlín sería un sacrificio tanto humano como deportivo “porque probablemente si me quedo acá sin poder tomar el vuelo, tampoco voy a estar jugando hockey y va a ser como decir que estoy perdiendo el tiempo”.

Diez días después de la entrevista, Lagos ya estaba de regreso en Chile. El rebrote fue más crudo y se vio en la urgencia de salir de Alemania, que a fines de octubre presentaba un incremento de contagio que superaba los 14 mil casos, de acuerdo a lo que establece el sitio web datosmacro.expansion.com, lejos de los 1686 nuevos enfermos que informó el Ministerio de Salud de Chile en el mismo periodo.

En una siguiente conversación a su regreso al país natal, expresa con tono de alivio: “Me pude venir igual, así que estoy muy contenta”. Al cabo de un mes, Alemania duplicó su número de casos y superaba el millón de contagiados.

 

Esta es la segunda parte del reportaje “El año del deporte viral: Efectos del Covid -19 en deportistas chilenos de alto rendimiento”, abreviada como “El año del deporte viral”, realizado por el periodista Isco Saavedra. Continuará en el tercer capítulo de esta obra llamado “encerrada lejos de casa”

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